A Terri McCarthy: Por ser quien
eres.
Vienes a mi vida con amor
a destruir mi dolor,
y a mi triste soledad,
con tu dulce amistad.
Tenerte en mis brazos es ilusión,
suspirar en tus oídos mi pasión,
escuchar el palpitar de tu corazón,
le da rienda suelta a mi emoción.
Estos son sueños imposibles de amores,
pero que pierdo sino mis temores,
pues no hay destino más triste
que el amor que no diste.
Quiero decirte palabras dulces de amor,
decirte no tengas temor,
te quiero, te amo;
en lo más intimo del alma
con todo mi ser te aclamo
pierdo el sueño, pierdo la calma.
En la vida no hay más que un gran amor.
El amor de mi vida eres tú, mi tesoro
con toda mi existencia te adoro
te pido me correspondas, por favor.
Pero que tonto soy,
qué se puede de un poeta esperar?
No sé de dónde vengo, a dónde voy
Pero sé que a tí me quiero dedicar.
Con tu amor entre águilas volaré
por la luna, el sol y las estrellas
andaré,
a tu lado el universo conquistaré,
pues siempre, siempre te amaré.
Con mucho amor y amistad,
Pedro J. Marenco
© Sacramento, 15 de Octubre de 1993.