Cuatro Voces

 

Me pregunto, Qué es el amor?

Es alegría, es dolor?

Busco la respuesta esquiva,

es lo que me motiva

así como al sediento

el agua en el desierto.

 

Dice el enamorado:

 

El amor es gozo,

sentimiento y alborozo,

el corazón latir desenfrenado,

andar siempre alborotado,

la sangre hervir apasionada;

Ser uno con mi amada,

desde que tengo conciencia,

es lo único de consecuencia.

 

No necesitamos palabras para entendernos.

Basta una mirada para comprendernos.

No puedo imaginar mi existencia

sin tener en mi vida su presencia.

La conocí cuando la ví por vez primera,

cada día es ensueño de primavera.

 

La tengo en mi pensamiento

cada segundo, cada momento.

Sin ella a mi lado no estoy completo,

de pena mi corazón está repleto.

Sin ella no puedo vivir,

siento que voy a morir.

 

Mi buen Señor prodigioso,

santo y todo poderoso

me la dio para la eternidad.

Es la única verdad,

nuestras almas están unidas,

para todas nuestras vidas.

Este amor, lo juro,

es bello, sincero y puro.

 

La felicidad, como la vida, es fugaz.

Perseguida de manera voraz,

el enamoramiento una quimera,

su duración, efímera.

 

Dice el que tiene el corazón herido:

 

El amor es sufrimiento,

soledad, dolor y tormento,

ira, desilusión y amargura,

engaño y maldad pura.

 

Con voz débil y temblorosa,

tono triste y lastimosa:

Mi alma sufre y llora,

cansada, implora

Que pase esta pena

Que a mi alma llena.

Cuál fue mi error?

Le dí todo mi amor.

A ella me entregué,

Adónde me equivoqué?

Duro para mi hogar

Trabajé sin parar.

Me siento perdido,

Estoy aturdido.

Ya no sé quien soy,

ni adonde voy.

 

El centro de mi vida fue ella,

era mi cielo, sol y estrella.

Todo giraba su alrededor,

ahora sólo soy un perdedor.

No más risa, música y canto

sólo pena, dolor y llanto.

 

No tengo ánimo ni ilusión,

esta vida es una prisión.

Valor no tengo de acabar,

si no, lo haría sin dudar.

Un gran vacío atormenta,

a mi triste alma inquieta,

al no tener su compañía

cruel memoria de lejanía.

 

Quítame esta amarga soledad,

no necesito saber la verdad,

no más quiero vivir,

basta ya de sufrir.

 

Dice el que recupera:

 

Esto es una pendejada

Tengo que salir de este embrollo

Necesito amigos y apoyo

Para sanar mi alma ultrajada.

 

Donde sólo existe dolor

no puede existir amor.

Es necesario perdonar

Y luego olvidar.

 

Dice el recuperado:

 

Reconozco mis errores,

Admito mis temores.

Estoy listo para enfrentar

Todo lo que pueda encontrar.

 

La vida es un viaje a la muerte,

No importa tu suerte,

Todos tenemos el mismo destino,

La diferencia está en el camino.

 

“Con todo tu ser a Dios has de amar

Y a tu vecino como a ti mismo.”

Eso lo aprendemos en el catecismo,

Pero en la vida es fácil olvidar

 

Nunca puede olvidarse,

Que uno mismo debe amarse,

Antes de amar a otros.

Esto pide Dios de nosotros.

 

Pedro Marenco

©  Mayo 21, 1996

© Julio de 2002