Para todos mis amigos...

 

Amor y Amistad....

 

Cuáles dulces ensueños nos viste la flor?

No es dulce su perfume, y bello su color?

Alivia la dura pesadumbre fiera del dolor,

inspira y enciende los suspiros del amor.

 

En su creación, Dios el Artista,

nos dio los sentidos, olfato y vista,

para admirar su trabajo altruista,

y apreciar la belleza materialista.

 

Acaso no son los amigos como la flor?

Acaso no comparten la alegría y dolor?

Le dan a la vida gusto, sentido y sabor,

pena, inspiración, motivación y valor.

 

Dios, con gran sabiduría y prevención,

además de los sentidos, dio el corazón.

Para apreciar a los amigos, la emoción:

cariño, felicidad, alegría y compasión.

 

Dijo Dios, “Soy luz, la única verdad,

a mis hijos é hijas, les di mi libertad.

Dejarlos solos es una vil necesidad,

pero mi amor lo mando en amistad.”

 

“Los hice con voluntad y conciencia.

Son testigos de mi amor y presencia,

a quienes mi Hijo envié con urgencia:

Tener fe y amor es tener consecuencia.”

 

“Para qué me buscan donde no estoy?

Dios de lujo, furia y rencor, no soy.

Estoy dentro de ti, ayer, mañana y hoy.

Por doquier tu vayas, Yo siempre voy.”

 

“Tú eres la flor que puse en este mundo,

para ser mi testigo y ángel cada segundo.

Tu puedes ser prodigio de amor fecundo,

es decisión libre, compromiso profundo.”

 

Pedro J. Marenco

© Junio 2, 1995

Sacramento, California

 

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