A Teresa
La rosa se parece mucho a tí,
dulce, bella, llena de color,
pero eres tú, mi amor
quién eres todo para mí.
Te he visto florecer,
y en tu cara una sonrisa aparecer
que adorna tu linda cara de mujer.
Una mirada tuya y me siento enloquecer!
Cuántas veces estando a tu lado,
me miras, pero no me ves,
me hablas, pero no me dices nada.
Me muero, mil y una vez,
esperando tan sólo una mirada,
y sentirme esperanzado.
El destino hizo que nuestros caminos
por los desvíos de la vida, cruzaran,
nuestras almas se acercaran.
Pero aún no llegan a unirse
nuestros corazones y nuestras manos,
y nuestras almas en una fundirse.
Siento en mi espíritu renacer
una linda ilusión,
de contigo compartir mi pasión,
mi alma y vida rehacer.
Veniste conmigo a enamorar,
en mi alma dulces anhelos despertar,
de alegría mis ojos sollozar,
te amo, te adoro, siempre te voy amar!
Pedro Marenco
© Mayo, 1994
Sacramento, CA