Si pudieras pensar en mi tan sólo un instante
te darías cuenta de mi sinceridad,
verías en mis ojos la verdad
y el deseo sincero de amarte.
“Señor Dios, Padre Todo poderoso,
“Cristo, Dios Hijo Amoroso,
“Espíritu Santo, Dios Sabio Maravilloso,
Líbrame de esta espina que atraviesa mi corazón”
rezo con tremenda fé y emoción,
postrado, sumiso y silencioso.
“Hijo mío, quiero que estés contento,
la vida no es sólo de un momento,
el precio de ser humano es sufrimiento.
Tienes que encontrar la verdad en tu vida,
Yo por eso te doy razón y conocimiento,
y gracia para tener tu alma nutrida.”
Yo no sé de adonde vengo, adonde estoy,
ni tampoco a donde voy.
A veces creo entender Su voluntad,
muchas veces no sé la verdad.
© Enero 22, 1995
Pedro Marenco
Sacramento, CA