Desde lo profundo del dulce mar
Se oye un penoso cantar
Quién llora por el varón
de valiente corazón,
Amante de la verdad y justicia,
Víctima de cruel avaricia?
Así gime el viento,
Triste, sin aliento:
“La patria ha perdido
un hijo querido”
Su alma guerrera y combativa
Luz que ilumina y motiva
Jamás se rindió
Su honor nunca vendió
Solo callaron su voz
Con este crimen atroz
Pero se equivocaron
Quienes lo mataron
Su sueño perdurará:
Nicaragua, a ser república, volverá!
Pedro Marenco
Sacramento, CA
© Enero, 2003.