L’Histoire d’Elan
La Historia de Elán
Así podemos volar en las alas de las aves negras al lado oscuro de la luna mientras la luz de las estrellas besa nuestras caras y el viento solar alborota tus cabellos ya que no puede alborotar al mío y así nuestros cuerpos suben y bajan con el palpitar de las alas de los pájaros y nuestra respiración se entrecorta por la belleza que nos envuelve y como los latidos de nuestros corazones marcan el vaivén de las nubes agitadas por el aleteo y tu cara resplandece de una gran alegría al sentirte liberada de las preocupaciones diarias...
En la inmensidad nocturnal bella
Parpadea una cálida estrella,
Es un fulgor celestial
De origen muy especial.
De donde vino esta dulce Luz?
Dijo Jesús divino:
“Es una muestra de mi amor
La vida no es una cruz
No es solo dolor,
Yo les mostraré el camino”
“Yo les mando mi Elán
para que ilumine el alma
que traiga paz y calma
Y sean felices, ya verán.”
Al llegar al lado oscuro de la luna, nos bajamos de las alas del pájaro negro. Cautelosos miramos alrededor y hacia el firmamento. Una luz brillante nos envuelve, proveniente de una estrella lejana que brilla dulcemente. Para llegar a esta estrella hay que cerrar los ojos y soñar... soñar en los misterios de la vida... y dejarse llevar por la gracia divina.
Aquí no hay ni pena ni dolor
Solo hay paz y tranquilidad
Y un dulce y bello amor
Pleno de amistad
Y los misterios de la vida?
Quizás se nos olvida
Que para entenderlo todo
No hay modo
Y la gran visión?
La felicidad es una decisión.
Tomo su mano mientras con la otra acaricio su pelo negro... le miro a los ojos y me regala una sonrisa mientras sus ojos coquetean conmigo... no resisto el impulso de abrazarla y besarla tiernamente...
“Si la felicidad es una decisión, dime entonces, que puedes agradecer?” Ella sonríe mientras recita:
“Doy gracias por el privilegio de vivir
Por la dicha de sentir
Alegría y dolor
Pasión y amor
Doy gracias por los parientes y amigos
Que del amor de Dios son testigos
Por hacerme única y especial
Y parte de su plan celestial
Doy gracias por el don de amar
Del regalo de volar
Del lado oscuro andar
Y por ser capaz de perdonar.”
Abrimos los ojos ya de vuelta a la tierra. Silenciosos vemos al pájaro alejarse con fuertes aleteos y poco a poco desaparece. Una tristeza nos llena, pero al poco tiempo desaparece cuando comprendemos que solo basta llamar al pájaro negro para que nos recoja de nuevo y nos lleve al lado oscuro de la luna.
November 30, 2003-11-30 Sacramento, CA