Cómo pasa el tiempo... Volando!
La vida es tan sólo un momento
Uno no se da cuenta
Hasta que es muy tarde
Que hacemos de la juventud alarde
Y el ocaso nos enfrenta.
Pero adónde está mi cimiento?
Quien fuera mi roca sólida,
En todo momento:
Está prisionero de la muerte pálida.
Corre una lágrima cálida
Por mi mejilla
Al pensar que está enterrado
En su fúnebre crisálida
Quien en vida tuviera tanta energía
y fuera tan amado.
Y como las tinieblas acechan
En los confines de la luz
Mientras cargamos con la cruz
Y las rutinas aprietan.
Lo tomas todo por merecido
Sin entender que es un regalo
Por Dios enviado
Para cuidarte
Desde cuando eras un chavalo
Hasta ser una persona fuerte
Ojalá uno entienda algún día
De este regalo la maravilla
Cuando mires en los tuyos
Los mismos orgullos
Y no entenderán
Hasta que tengan los suyos
Entonces verán
Lo que has hecho por ellos
Esto sí con alma y corazón juraré:
Que nunca te olvidaré!
Que siempre lloraré tu ausencia,
Y que tu amor tendrá consecuencia!
Las gracias te doy
Por todo tu amor, mi padre
Orgulloso de ser tu hijo soy
Y gracias por querer a mi madre.
Pedro Marenco
© Julio 28, 2002
Sacramento, CA