El tráfico está pesado,
Pero tengo esta dulzura al lado.
La miro de reojo
Pienso, “besarla es mi antojo.”
Está fregado este asunto.
Cómo llegué aquí? me pregunto.
Quién sabrá pues este amor,
esta bella locura,
que le dá a mi vida tanto sabor
no tiene ni remedio ni cura.
La cena está excelente,
Pero la música aburre a la gente.
“Vamos a bailar”,
Me dice, “contigo quiero gozar.”
Las manos nos tomamos,
Hacia la discoteca caminamos.
“Cuánto frío hace”, exclama
“Es para que te caliente quien te ama”
contesto, abrazándola,
pero quisiera estar besándola.
Subimos hasta el piso veintiuno,
Pensando, como este amor hay ninguno.
No lo puedo creer, esto no se olvida
Bailando con el amor de mi vida
Estoy en esta gran ciudad,
Es la pura verdad,
Tan cerca del cielo y de las estrellas,
Con la mujer que es de las más bellas
Qué promesas traerá esta noche?
Habrá de amor derroche?
Sólo ella y yo sabremos
De una noche que nunca olvidaremos.
Pedro J. Marenco
Sacramento, CA
© 12/18/2001