Soneto

Tu y la Rosa

 

En tu oído quisiera decirte tantas cosas,

Todas ellas con dulces palabras amorosas.

Decirte: Pobrecita la rosa,

Si bien que es hermosa,

Tú — bella y primorosa,

Mi amor, eres una diosa!

 

Por qué la rosa se marchita?

Por qué su color se quita?

Por qué no quiere florecer?

Por qué su belleza quiere esconder?

 

La verdad, pura y sencilla,

Es que de ti se maravilla.

No alcanza a comprender la rosa

Tu belleza asombrosa.

 

 

Pedro J. Marenco

Sacramento, CA

 

© Diciembre 9, 2001