A Procopio Sclafani Vivas #1

 

Amante de la sandía y el apio,

Galán y copetón,

Es el varón

conocido como Prosilapio.

 

Siempre fue un gran vago.

Causador de estrago

A la orilla del lago,

Según el zurdo Ubago.

 

Bebedor de Flor de Caña,

También tiene mucha maña.

No padece de goma,

Ni en serio las cosas toma,

Excepto el guaro,

Y eso con mucho descaro.

 

Aventurero empedernido

No tiene orientación ni sentido

Casi siempre anda perdido,

El muy rejodido.

 

Una noche picado,

lo busco afligido.

Me asomo en el escusado,

Con pensamiento aturdido,

Digo, adónde habrá acabado?

Debajo de la carreta dormido.

 

En la química un desastre

Según Astorqui, reverendo,

Pero pasó de arrastre

Por andar jodiendo.

 

Estudiante de anatomía

Especialidad femenina

Siempre atento camina

De noche y de día.

 

“Es tan veloz

Su apetito tan feroz

Si no cuidas la tuya

Se sale con la suya.”

Así masculla

Pancho Bulla.

 

Dice la mala lengua

Que su energía no mengua.

Ni el burlador de Sevilla

Le llega a la rodilla.

 

Como pescador se muere de hambre

Aunque se haya robado un sábalo

Con un anzuelo y un alambre

Mientras Armando decía sácalo.

 

Cazador de un pájaro flaco

No es ningún guanaco.

Si no lo mata a su gusto

Lo mata del susto.

 

Caballero aéreo-transportado,

Del rápido González inspirado,

Según la reseña

Sólo el mazo no empeña.

 

Es mi mejor amigo

Pero esto te digo

Casi me mata

Por pegársele la pata.

 

Es tan labioso,

Y siempre hay algún baboso,

Que pudo vender frazada

Del pelón largaespada.

 

Cómo vas a creer,

Que en un país caliente

Colchas pudo vender

A toda la gente?

 

No parece verdad,

Treintisiete años de amistad.

Estamos viejos,

Pero no pendejos.

Eso, dice Orión,

Es asunto de opinión.

 

 

Pedro J. Marenco

© Sacramento, CA Mayo 20, 2001

 

Con mucha, pero mucha licencia poética.